Protagonistas - 31 Octubre 2020
A ocho años del fallecimiento de Rubén Moreno, ícono del deporte local

Se cumplieron ocho años de la partida del primer secretario de Deportes que tuvo el distrito y que ascendió a Tristán Suárez a la Primera B. El recuerdo de su hija y colegas.

 

El nombre de Rubén Moreno quedará grabado por la eternidad en la memoria de Ezeiza. Quien fuera el técnico que sacó campeón a Tristán Suárez en 1994, lo cual le permitió al Lechero ascender a la Primera B Metropolitana por primera vez en su historia, también fue el primer secretario de Deportes que tuvo el municipio, además de ser concejal e impulsor de escuelitas para chicos especiales. A ocho años de su partida, el recuerdo permanece intacto.

Rubén, como lo conocían todos, fue un apasionado del trabajo y el deporte. Nació el 10 de noviembre de 1950 en Lanús pero a los pocos años su familia se mudó a Ezeiza, donde se enamoró del  Club Tristán Suárez, por aquel entonces un equipo que militaba en la última división del fútbol argentino. Se casó con Marta Eva Troyón y tuvo tres hijos.

“A pesar de todo el trabajo que tenía, fue un padre muy presente. Recuerdo que cuando era chica él me iba a buscar por las noches cuando yo salía de entrenar. Era una persona a la que le costaba delegar, se tomaba todo muy a pecho, y de hecho cuando era técnico de Tristán Suárez se hacía filmar todos los partidos para verlos de nuevo en casa”, relató Romina, una de sus hijas.

El palmarés de Moreno como entrenador de fútbol profesional es brillante, ya que logró ascender con Victoriano Arenas, Barracas Central, Defensa y Justicia, Comunicaciones, Argentino de Quilmes, Colegiales y Tristán Suárez. Su llegada a la dirección técnica del Lechero se dio gracias a la gestión de Alejandro Granados, quien le propuso encabezar un proyecto destinado a impulsar el crecimiento del “club del pueblo”.

Su impronta pronto se haría notar, tal como lo recuerda Jorge Núñez, actual secretario de Deportes municipal y por aquel entonces delantero titular del conjunto albiazul.

“A todos le decía ´amigo´, era muy exigente y trabajador. Luego de los partidos, iniciada la semana, era de analizar a cada jugador y recuerdo que una vez yo había marcado dos goles, por lo que esperaba una devolución positiva; sin embargo, apenas me felicitó y me dijo ‘Núñez, se perdió dos goles debajo del arco´. Con el tiempo me di cuenta que esa era su forma de evitar que nos relajemos y sacar el máximo de cada integrante del plantel”.

Tras lograr el ascenso a la Primera B con Tristán Suárez (1995) y quedar en la historia del club, Moreno abandonó su cargo para convertirse en el primer secretario de Deportes del incipiente distrito, que ya había logrado independizarse de Esteban Echeverría. En dicho cargo, llevó a cabo una destacada gestión, ya que impulsó la creación de escuelitas de fútbol para chicos especiales, proyecto luego replicado para otras actividades.

“Los chicos lo amaban. De hecho, bajo su gestión se logró algo que ningún otro municipio pudo hacer, que es que el equipo A de chicos especiales en fútbol fuera pentacampeón en los torneos bonaerenses, siendo mi papá el entrenador. El vivó con mucha pasión su paso por el área de deportes, siempre tuvo la camiseta de Ezeiza puesta y peleaba a más no poder si no nos dejaban competir o si a un chico le faltaba algo”, relató Romina Moreno, quien se encarga actualmente de coordinar los juegos bonaerenses y es profesora de educación física.

Por su parte Olga Galarza, compañera de años en la cartera de Deportes local, afirmó: “Lo conocí cuando era soltero, y fue toda una vida de aprender a su lado. Es una persona que hizo mucho para crecer y estar donde hoy estamos, nos dejó muchas enseñanzas”.  

En ese orden, coincidió tanto con su hija como con Núñez al afirmar que “él quería que todo saliera perfecto cueste lo que cueste”. A su vez, indicó que “los chicos especiales eran su vida, sentía un profundo amor por ellos”.

Además de ser el técnico más importante de la historia de Tristán Suárez, Moreno fue secretario de Deportes de la Provincia de Buenos Aires cuatro años bajo la gestión de Felipe Solá y dos bajo el mandato de Daniel Scioli, además de ser concejal dentro del municipio. ”Ese fue su mejor momento porque se encargaba de manejar todo lo relacionado con los bonaerenses. Incluso un mes después de su fallecimiento los chicos de fútbol a los que dirigía ganaron su última medalla de oro, por lo que le dedicaron la presea a él. Fue un momento muy emotivo”,  rememoró Romina.

Rubén Moreno se fue el 30 de octubre de 2012. Su paso por este mundo dejó un cúmulo de aprendizajes y valor por el trabajo, el cual será por siempre recordado.

“Era una gran persona”

Ailen Marcuello conoció a Moreno a sus 13 años, cuando practicaba atletismo. Sus ojos se iluminan al hablar del ex secretario de Deportes local: “Era una gran persona que siempre estuvo junto a los chicos especiales. Siempre fue muy amable y me dejó varias enseñanzas, se merece todo los homenajes posibles”, concluyó.

 



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